La noche del 18 de enero de 2026, un tren de alta velocidad de la operadora Iryo, que cubría la ruta Málaga–Madrid, descarriló parcialmente en un tramo recto de la vía ferroviaria a la altura de Adamuz (Córdoba). Varios vagones invadieron la vía contigua, por la que circulaba en sentido contrario un tren Alvia de Renfe (Madrid–Huelva), produciéndose una colisión secundaria de gran violencia.

El accidente dejó al menos 39 personas fallecidas y más de 150 heridas. Las investigaciones preliminares descartan exceso de velocidad y error humano, y apuntan a un posible fallo estructural de la vía, concretamente en una unión de carril, como origen del descarrilamiento. La línea había sido renovada recientemente y contaba con mantenimiento, cuya efectividad real está ahora bajo investigación.

INFORME TÉCNICO Y ANÁLISIS PERIODÍSTICO
¿Qué ocurrió exactamente?
De acuerdo con los primeros datos recabados por la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) y fuentes técnicas independientes:
- El tren Iryo (Frecciarossa ETR 1000) circulaba dentro de los parámetros normales de operación.
- En un tramo recto y renovado, se produjo un descarrilamiento parcial de los últimos vagones.
- Estos vagones invadieron la vía paralela.
- Aproximadamente 20 segundos después, un tren Alvia que circulaba en sentido contrario impactó contra los coches fuera de vía.
- La cercanía temporal impidió que los sistemas automáticos de seguridad pudieran evitar la colisión.
Este detalle es clave: no se trató de un choque frontal clásico, sino de una colisión derivada de un descarrilamiento previo.
Factores descartados hasta el momento
Las investigaciones preliminares han permitido excluir varias causas habituales:
- Exceso de velocidad
- Error humano del maquinista
- Fallo de señalización activa
- Material rodante obsoleto o defectuoso
Ambos trenes estaban certificados, operativos y bajo control automático de seguridad.
Hipótesis principal: fallo estructural de la vía
El foco central de la investigación está en un elemento crítico de la infraestructura ferroviaria:
- En el punto del descarrilamiento se detectó una unión de carril rota.
- Este componente garantiza la continuidad mecánica del raíl y es especialmente sensible en líneas de alta velocidad.
- Aún se investiga si la rotura fue causa o consecuencia del descarrilamiento, pero constituye el principal indicio técnico.
- Antecedentes y reportes previos
Aunque no existía una alerta pública de riesgo inminente, sí hay antecedentes documentados:
- En 2025, el tramo Adamuz–Villanueva de Córdoba registró: vibraciones anómalas, incidencias técnicas menores,revisiones extraordinarias.
- Sindicatos ferroviarios habían advertido sobre el estrés estructural de la vía debido al tráfico de alta velocidad.
Estos antecedentes no prueban negligencia, pero sí evidencian que el tramo no era completamente ajeno a problemas técnicos.
Mantenimiento preventivo: ¿existía?
Sí, existía mantenimiento, pero ahora se evalúa su alcance real.
Datos confirmados:
- La vía fue renovada recientemente.
- El tren de Iryo había pasado revisión técnica tres días antes del accidente.
- Los protocolos oficiales estaban en regla.
Aspectos bajo análisis:
- profundidad de las inspecciones,
- detección temprana de fatiga del metal,
- influencia de la temperatura y dilatación del acero,
- frecuencia de revisión en puntos críticos.
Sistemas de seguridad: por qué no evitaron el impacto
Los sistemas automáticos funcionaban, pero no tuvieron margen de reacción:
- El intervalo entre descarrilamiento y colisión fue extremadamente corto.
- No hubo tiempo suficiente para una detención completa del segundo tren.
Esto apunta a una limitación física del sistema, no a un fallo de diseño.
Estado actual de la investigación
- La CIAF dirige la investigación técnica.
- Se ha constituido una comisión independiente.
- Se esperan informes preliminar y definitivo, con conclusiones y recomendaciones.
El Gobierno ha decretado luto oficial y ha pedido prudencia informativa, mientras asociaciones de víctimas reclaman máxima transparencia.
CONCLUSIONES PRELIMINARES
- El accidente no fue causado por un error humano. Mi
- No hubo exceso de velocidad.
- El material rodante estaba en condiciones.
- La hipótesis más sólida apunta a un fallo puntual de infraestructura.
- Existían antecedentes técnicos en el tramo.
- El mantenimiento existía, pero su efectividad está bajo revisión.
Fuente:
Periodistas Onda Hispana Radio
Con información contrastada de Reuters, El País, Cadena SER, RTVE, elDiario.es, AP News y comunicados oficiales del Ministerio de Transportes y la CIAF.
Fotos: cortesía Guardia Civil y medios de comunicación digitales