A casi tres semanas de la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses, la atención internacional se centra en una pregunta clave: ¿planea Estados Unidos una segunda intervención para detener al resto del núcleo duro del régimen, incluyendo a Diosdado Cabello y Delcy Rodríguez?
Tras un análisis de declaraciones oficiales, movimientos militares, decisiones legales y señales diplomáticas, la conclusión es clara: no existe, hasta hoy, una orden pública ni indicios operativos de una segunda intervención militar estadounidense en Venezuela. Lo que sí existe es una estrategia de presión sostenida, orientada a generar fracturas internas y acelerar definiciones políticas sin necesidad de una acción armada directa.
Declaraciones recientes de Donald Trump
En las últimas 72 horas, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se ha referido a Venezuela únicamente en el contexto del operativo que culminó con la captura de Maduro y del combate regional contra el narcotráfico. En entrevista con AP News y People, Trump señaló:
“Increíble operación… se usó un dispositivo secreto para deshabilitar equipos venezolanos… continuaremos ataques militares contra cárteles de droga… podrían extenderse a México y Centroamérica.”
En estas declaraciones, Trump no menciona una nueva orden de captura específica contra Diosdado Cabello, Delcy Rodríguez u otros líderes del chavismo, ni anuncia un segundo operativo militar.
Retórica versus realidad
Versiones que sugieren una segunda operación inminente se basan principalmente en filtraciones, audios internos del chavismo y titulares especulativos. Estas narrativas cumplen la función de disuasión psicológica: aumentar la presión y vulnerabilidad política de la cúpula chavista sin intervención directa.
Indicadores de una intervención que hoy no se cumplen
Para que existiera una segunda operación militar real, deberían observarse señales claras, como:
- Movimientos militares extraordinarios en el Caribe o despliegue de fuerzas especiales.
- Nuevas acusaciones formales del Departamento de Justicia contra líderes venezolanos.
- Órdenes ejecutivas, discursos presidenciales específicos o comparecencias de alto nivel.
- Ruptura diplomática total o evacuaciones de personal estadounidense.
- Cobertura de medios internacionales citando fuentes oficiales de Defensa.
- Congelación masiva de activos o nuevas sanciones coordinadas.
- Ninguno de estos indicadores ha ocurrido en los últimos días, lo que confirma que la estrategia actual no es militar directa, sino de presión y contención.
Estrategia de presión y escenarios probables
Washington parece apostar por un enfoque prolongado y menos visible: presión judicial, sanciones selectivas, negociaciones discretas y estímulo adivisiones internas dentro del poder venezolano. La cooperación parcial de sectores del actual gobierno de facto en Caracas refuerza este enfoque, reduciendo la probabilidad de un conflicto abierto.
Analistas identifican tres escenarios posibles:
- Desgaste interno (más probable, 65%): negociaciones, salidas individuales, exilios o detenciones fuera de Venezuela.
- Capturas indirectas (25%): entrega voluntaria de funcionarios o acuerdos discretos con la justicia estadounidense.
- Segunda intervención quirúrgica (10% o menos): solo si se rompe la cooperación actual o surge una amenaza directa a intereses estadounidenses. Una intervención abierta es hoy el escenario menos probable.
Conclusión
Venezuela continúa siendo un foco de atención geopolítica, pero no existe una orden de segunda intervención militar inminente. La estrategia estadounidense actual combina presión, disuasión y monitoreo, buscando resultados políticos y judiciales sin recurrir a la acción bélica directa.
Por ahora, la cúpula chavista enfrenta un equilibrio de riesgo y negociación, donde el silencio y la ambigüedad de Washington pesan más que cualquier anuncio de ataque.